sábado, 27 de junio de 2009

Antes no sabía lo que era el amor, y ahora no puedo vivir sin él.
Si uno sabe la que se viene y la puede evitar, mejor ¿no?
Si sabes de antemano que el bondi al que te subiste va a chocar, ¿te subís?
Si sabes que se viene un huracán, ¿no te escondes 20 metros bajo tierra para evitarlo?
Cuando uno ve venir el quilombo tiene dos alternativas. Ir y ponerle el pecho, jugarse; o retirarse de un round que uno ya sabe desde antes que va a perder por knok out.
Si sabés que te van a atacar, mejor atacar antes ¿no? El que pega primero pega dos veces.
Si ves venir las piñas, mejor anticiparse ¿no?
Si sabés que te quieren meter en cana, ¿no es mejor escapar? ¿No dicen que si rajas servís para otra guerra?
Si sabés que te van a cortar el rostro, mejor ni tirarse a la pileta ¿no?
Si sabés que te van a decir que no, ¿para qué preguntar?
Pero, ¿y si te equivocás y te retirás de la cancha pero tenías muchas chances para ganar? ¿Y si atacás antes de que te ataquen pero en realidad nadie te iba a atacar? ¿Si te escapás de gusto porque nadie te iba a encerrar en ningún lado? ¿Y si vos decís que no antes de que te corten el rostro pero en realidad el otro quería decir que si? ¿Y si dejás antes de que te dejen para no sufrir, y resulta que nadie te iba a dejar?
Cuando me la veo venir, cuando siento que se viene la guillotina, yo no soy de las que ponen la cara para el cachetazo. Es muy cobarde, ya sé. Pero es tan grande el dolor cuando te dejan que mejor dejar antes que ser dejado.

No hay comentarios: