Y pensar que hubiese dado nuestra vida por esa persona tan especial. En cambio parecería que le entregué mi corazón como si le diera un juguete a un niño, ese niño que no sabe jugar con ese juguete y al final termina roto dentro de una caja con todos los demás juguetes, sin arreglo, ni tampoco vuelta atrás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario