
No puede mi razón culparte por no quererme, pero aún absorto, mi corazón no lo comprende. Podrá mi mente descubrir el error, entender el motivo que me llevó a perderte. Pero desconsolada mi alma, no lo comprende. Al pasar los años, en mi memoria, quizá los recuerdos huyan o se mezclen; pero hacerme olvidar de ti, tan sólo podrá la muerte.

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