martes, 2 de marzo de 2010
lunes, 12 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
Aun no sé nada de ti. ¿Dónde estás, con quién? ¿Piensas en mí, aunque sea a veces? Me gustaría poder hablarte y decirte todo aquello que una vez callé. Y más tarde perdí mi oportunidad y ahora no te tengo más. Ni siquiera para verte y pensar todo lo que daría por estar a tus lado. Ni siquiera para verte y pensar que me moriría si te perdiera. Y te perdí finalmente. Y me morí, juro que morí. Pero resurgí de mi misma, sin ánimo ni ganas volví a crecer. Triste en un principio, buscándote, aferrándome a tu recuerdo. Ese recuerdo que borré sin querer, y ahora solo me queda una vaga idea de tu aspecto. Pero no recuerdo ni tu voz, ni tus caricias. No recuerdo lo que era quererte. Y aun así, después de tanto tiempo, después de morir y resucitar, después de considerarte pasado, sigo preguntándome cómo estarás, dónde y con quién. Me quedo atenta esperando escuchar una respuesta a una pregunta que ni siquiera te he formulado. Intento gritarte ¡VUELVE! pero el viento arrastra mis palabras y nunca llegan a tus oídos. Intento decirte que creo que una vez te quise, que creía que me hacías bien, que creía que eras quien yo buscaba. Pero, ¿lo eras?
Abril me recuerda a ti. Te acuerdas de aquel 2 del 2009? ¿Cuándo pasó el tiempo tan rápido? ¿Cuando se escapó de mí tu sonrisa, cuándo te perdí sin saber por qué? ¿Cuándo huiste sin decirme dónde y por qué no me llevaste contigo?
Morí por ti. Pero no te confundas, ahora estoy viva.
jueves, 24 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
Porque no supiste entender a mi corazón lo que había en él, porque no tuviste el valor de ver quién soy. Porque no escuchas lo que está tan cerca de ti, sólo el ruido de afuera y yo que estoy a un lado desaparezco para ti.
No voy a llorar y decir que no merezco ésto, porque es probable que lo merezca, pero no lo quiero y por eso me voy.
¡Qué lástima, pero adiós! Me despido de ti y me voy.
Porque sé que me espera algo mejor, alguien que sepa darme amor, de ese que endulsa la sal y hace que salga el sol. Yo que pensé que nunca me iría de ti, que es amor del bueno, de toda la vida; pero hoy entendí que no es suficiente para los dos.
Cuando dejas de pelearla te morís, te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar, sino pelear. La pelea perdida, es la que no peleaste. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. No está muerto quien pelea. Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleándola, hasta el final. La única forma de aprender a pelear, es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra. Pelearla hasta el final, pelearla hasta el último round.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Cuando lo intentas todo pero no tienes éxito. Cuando obtienes lo que quieres, pero no lo que necesitas. Cuando te sientes tan cansado pero no puedes dormir. Atascado en marcha atrás.
Cuando las lágrimas caen por tu rostro. Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar. Cuando amas a alguien pero se desperdicia. ¿Podría ser peor?
Esperar a que la vida nos trate bien porque somos buenas personas es como que un toro no te ataque porque sos vegeteriano. Nosotros nos vivimos tratando mal, no sé quién tiene la culpa, pero no podemos vivir tratándonos así.
Para mi las relaciones son como un trato. Hay buenos tratos y malos tratos. Cuando una persona quiere a alguien sin decirlo ya hay un trato. Yo te voy a tratar bien porque vos me vas a tratar bien. Pero si yo maltrato a alguien, ¿Qué puedo esperar a cambio?
Cuando una persona maltrata a los demás en realidad se está tratando mal a sí mismo, osea se te vuelve en contra, la piña que vos das te lastima a vos.
Es un problema ético, tratar a los demás como queremos que nos traten. Si yo maltrato recibo maltrato. Pero cuando tratamos bien a los demás y nos vuelve maltrato pensamos "qué hice yo para que me maltraten así". Y la respuesta es "nada", no hicimos nada. Simplemente nos topamos con alguien que tratándonos mal en realidad se trata mal a sí mismo. La solución no es el maltrato. Si un trato se vuelve malo, bueno, hay que hacer otro. Hay que hacer tratos nuevos, negociar. Hay que buscarle la vuelta, porque los buenos tratos son la única manera de quererse bien.

